jueves 15 de mayo de 2008

Un día de compras...

Hoy no he trabajado. Me he levantado tarde (y qué bien me ha sentado) había quedado con una amiga y nos hemos ido de compras (el sabado tengo una comunión) He decidido en estos casos ir cuando quedan pocos días así no me estoy que si ésto que si lo otro. En un rato he terminado. Falda blanca ibicenza, camisa marrón tierra con abalorios en la parte delantera, zapatos blancos de charol y un chal color tierra (el bolso blanco lo tenía) Despues comida de una ensalada en un mac y charla agradable. Llegar a casa, echarme la siesta, levantarme e irme al curso de conta andando. Volver, vasito de leche y a dormir. Ha sido un buen día

miércoles 14 de mayo de 2008

Otro día...

Cuando ha sonado el despertados a las 6:35 en vez de levantarme casi me he arrastrado... Me he montado en el coche muerta de sueño y cuando he llegado al trabajo he pensado que el día iba a ser muy largo, yo estaba muy cansada. No pasaba el tiempo. El reloj de la oficina marchaba demasiado lento... Despues de dos cafés parece que el mundo ha empezado a mejorar y hasta ha sido un buen día... Y lo mejor de todo mañana no trabajo.

lunes 12 de mayo de 2008

Irena

Leyendo uno de los blogs que suelo leer todos los días (Marg y Merx enganchan) me he encontrado con esta historia. Me voy a permitir plagiarlas y hacer un "copia y pega". Me ha llegado muy dentro. Es bonito creer en el ser humano e historias como estas me hacen creer en un mundo mejor
Irena Sendler fue siempre una mujer de gran coraje, muy influida por su padre, un médico rural que murió cuando ella tenía sólo 7 años. De él siempre recordaría dos reglas que siguió a rajatabla a lo largo de toda su vida. La primera: que a la gente se la divide entre buenos y malos sólo por sus actos, no por sus posesiones materiales; y la segunda: a ayudar siempre a quien lo necesitase.
Así la pequeña Irena se hizo mayor y comenzó a trabajar en los servicios sociales del ayuntamiento de Varsovia, al tiempo que se unía al Partido Socialista Polaco. Corrían los años 30 y destacaba en los proyectos de ayuda a pobres, huérfanos y ancianos. «Ella era de izquierdas, sí, pero de una izquierda que ya no existe, preocupada por las personas y por su bienestar», apunta su biógrafa, quien asegura que a pesar de ello siempre se situó bastante lejos de la política activa.
En 1939 Alemania invadió Polonia y el trabajo de Irena se hizo más necesario en los comedores sociales, donde también se entregaban ropas y dinero a las familias judías, inscribiéndolas con nombres católicos falsos para evitar las suspicacias de los soldados alemanes. Pero todo cambió en 1942, cuando las deportaciones se hicieron más frecuentes y los nazis encerraron a todos los judíos de Varsovia, unos 400.000, en un área acotada de la ciudad y rodeada por un muro. El gueto fue la tumba para miles y miles de personas, que morían diariamente por inanición o enfermedades. Irena estaba horrorizada y, como muchos polacos, decidió que había que actuar para evitar la barbarie que asolaba las calles de la capital.
Consiguió un pase del departamento de Control Epidemiológico de Varsovia para poder acceder al gueto de forma legal, donde entraba diariamente a llevar comida y medicinas, «siempre portando un brazalete con una estrella de David como símbolo de solidaridad y para no llamar la atención de los nazis». Una vez dentro, la joven trabajadora social entendió que el objetivo del gueto era la muerte de todos los judíos y que era urgente sacar al menos a los niños más pequeños para que tuviesen la oportunidad de sobrevivir. Fue así como comenzó a evacuarlos de todas las formas imaginables. Dentro de ataúdes, en cajas de herramientas, entre restos de basura, como enfermos de males muy contagiosos…, cualquier sistema era válido si conseguía sacar a los pequeños del infierno. Otra manera era a través de una iglesia con dos accesos, uno al gueto y otro secreto al exterior. Los niños entraban como judíos y salían al otro lado bendecidos como nuevos católicos.
La actividad de Irena era frenética, igual que el riesgo diario a ser descubierta por los soldados alemanes. «No hice todo lo que pude, podría haber hecho más, mucho más y haber salvado así a más niños», seguía lamentándose hasta hoy. Irena recordaba con amargura los momentos en que tenía que separar a los padres de los hijos. Sabían que nunca más se volverían a ver y la arrinconaban entonces con preguntas y deseos de condenado. «Por favor, asegúrame que vivirá, que tendrá un buen hogar», insistían las madres, presas de la desesperación entre los llantos de sus hijos. «Ella también era madre y sentía ese dolor tan profundo como si fuese suyo, de hecho lo ha sentido hasta su muerte y sufría con esos recuerdos».
Pero, ¿qué impulsaba a una joven madre como Irena a arriesgarse de esa manera? ¿Por qué lo hacía? «Se lo han preguntado cientos de veces. Ella simplemente lo hacía porque tenía un corazón inmenso, no hay nada más», explica su biógrafa, quien asegura que ni siquiera existían motivaciones políticas o religiosas. Una vez fuera del horror, era necesario elaborar documentos falsos para los niños, darles nombres católicos y trasladarlos a un lugar seguro, normalmente monasterios y conventos, donde los religiosos siempre tenían las puertas abiertas para los niños del Gueto. Irena apuntaba entonces en pedazos de papel las verdaderas identidades de los pequeños y sus nuevas ubicaciones, y luego enterraba las notas dentro de botes y frascos de conserva bajo un gran manzano en el jardín de su vecino, frente a los barracones de los soldados alemanes.
Allí guardó, sin que nadie lo sospechase, el pasado de los 2.500 niños de Gueto hasta que los nazis se marcharon.Ni siquiera las torturas de la Gestapo lograron que revelase jamás el lugar en el que estaban ocultos ni las personas que colaboraban con ella. Tampoco los meses que pasó en la terrorífica prisión de Pawlak, bajo el atento cuidado de los carceleros alemanes, quebraron su silencio.
No dijo ni una palabra cuando la condenaron a muerte, una sentencia que nunca se cumplió porque, camino del lugar de ejecución, el soldado la dejó escapar. La resistencia le había sobornado. No podían permitir que Irena muriese con el secreto de la ubicación de los niños. Así fue como pasó a la clandestinidad y, aunque oficialmente figuraba como ejecutada, en realidad permaneció escondida hasta el final de la guerra participando activamente en la resistencia.
Con el final del conflicto se desenterraron los 2.500 botes escondidos bajo el manzano, y los 2.500 niños rescatados del gueto recuperaron sus identidades olvidadas. La gran mayoría había perdido a sus padres, así que muchos fueron enviados con otros familiares o se quedaron con familias polacas, pero todos conservaron a lo largo de su vida un agradecimiento infinito a Irena Sendler. Tras los nazis llegó el comunismo y la aventura de Irena quedó olvidada entre las nuevas doctrinas.
Ella, que ya tenía dos hijos, volvió a ser trabajadora social y a su vida tranquila, sólo truncada por las pintadas, en la puerta de su apartamento, en las que le acusaban con necedad de ser «amiga de los judíos» o la llamaban la «madre de judíos». Ella callaba y nunca contaba nada de su pasado «por una mezcla de modestia y de temor a que le pudiera acarrear algún problema, comenta su hija, Janina, quien asegura que hasta hoy mantenía secretos y vivía como si estuviese en medio de una oscura conspiración.
Los niños sólo la conocían por su nombre clave Jolanta. Pero años más tarde cuando su foto salió en un periódico, por ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra "Un hombre, un pintor, me telefoneó," dijo Sendler, "`Recuerdo su rostro', dijo, 'Eres tú quién me sacó del gueto.' Tuve muchas llamadas como ésa".
En 1965 la organización Yad Vashem en Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las Naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel. En 1999 unos estudiantes de Kansas se toparon con su historia y se quedaron estupefactos. Estaban frente a una auténtica heroína prácticamente desconocida, así que decidieron escribir una obra de teatro sobre ella. Se escenificó en iglesias y salones sociales de la comarca, asombrando y emocionando a todos los que tuvieron la oportunidad de verla. Uno de estos asistentes fue un profesor judío quien, impresionado, ayudó a los escolares a cumplir su deseo: ir a verla a Varsovia y agradecerle lo que había hecho por la Humanidad. Les dio un cheque de 7.000 dólares y les hizo una petición: «Contadme todo con pelos y señales a vuestra vuelta».
A partir de ese momento los reconocimientos y las visitas fueron aumentando considerablemente. La llegada de periodistas extranjeros, los cumplidos oficiales, agradecimientos de todo el mundo, las visitas desde Hollywood y, finalmente, la nominación para el premio Nobel, propuesta por el presidente polaco Lech Kaczynski con el apoyo de la Organización de Supervivientes del Holocausto.
Mientras, todos se preguntan cómo es posible que esta historia haya permanecido tantos años en el olvido y oculta, pese a las veces que se ha tratado el tema del Holocausto y de las personas que lo protagonizaron. Incluso sus amigas le recriminaban que nunca les contara nada sobre su heroísmo y sus hazañas de juventud. Sin embargo, ella seguía sonriendo en su silla de ruedas y enfadándose cuando alguien se atrevía a decir que era una heroína.
Porque Irena Sendler no era una heroína, según ella, sólo se limitó a cumplir con su deber.

sábado 10 de mayo de 2008

Esas cervezas!!!

Ayer quedé en que hoy me tomaría unas cañas con Chema. Hemos quedado a las doce y media y hemos estado hasta casi las cuatro. Bebiendo cerveza.... He llegado medio borracha a casa (mejor dicho, borracha entera). Me he metido en la cama y he tenido que apoyar la mano en el suelo para buscar un punto de apoyo (la cama estaba un poco vacilona y se movía en exceso)El caso es que la cerveza entra de maravilla y encima hemos estado probando cervezas raras, que si una fisher que si una no se cuantos, que si una paulaner tostada... Y yo recien levantada apenas si había desayunado. Joder que me emborrache de cervezas es un poco triste no?. Chema está contento, lo va a intentar otra vez con su chica, parece que la quiere más de lo que aparentemente reconoce...Espero que les vaya bien. La chica es supermaja. Así que entre historias y cervezas... nos han dado las mil. Y su conclusión al final ha sido que necesito novio. Como eso de que la gente me diga que me tengo que echar novio me jode y mucho en esos casos suelo ser bastante brutita y contestar. Novio no necesito, un buen polvorón, eso ya es otra cosa...

viernes 9 de mayo de 2008

Otro día tranquilo

Ayer me llamó Emma. Me notó triste y hoy hemos vuelto a quedar... (hoy creo que intentaba sonsacarme por qué estaba triste). Hemos terminado en un parque (para que vamos a variar..) y eso que no ha querido que compraramos unas latas de cerveza (la suya sin alcohol, claro está). Me ha preguntado por el vasco errante como le llama ella... Despues de oirme hablar un par de minutos, ya me ha dicho: "el problema no es el vasco, hablas con cariño de él, pero ya en pasado...". Ha sido en ese momento cuando le he dicho que en China habría una mujer embarazada, como ella, de mi niña. Pienso en lo mal que lo tiene que pasar una madre para dar a su hija, lo duro que tiene que ser abandonarla. No se, me he sentido cruel. Verla embarazada me alegra mucho, pero por otro lado me hace sentirme un poco mal.

Esta primavera que no termina de llegar. Este vaivén en el tiempo me está machacando...

A veces el tiempo pasa tan despacio y hace que me desespere. La mayoría de las veces no hablo de la cría. No es cuestión de agobiar a nadie, ni de cansinear. Mi madre preguntaba antes más, ahora sabe que me agobia el tema y me anima y me dice que cualquier día de estos tengo que preparar la maleta para ir a China y entonces pienso que si me dicen que no, que voy a hacer? y termino llorando como un cría.

Qué dura es la vida a veces...

miércoles 7 de mayo de 2008

Una mañana tranquila

Hoy no he trabajado. Me he levantado bastante (pero bastante tarde) y me he pegado un desayuno calorico a más no poder. Despues he quedado con una amiga. Emma.Aunque somos cuasicuarentonas y ella está embarazada, hemos terminado en un parque, como siempre, como cuando nos conocimos en el tren camino de la universidad, como tantas veces nos gustaba irnos a un parque, tumbarnos y filosofar sobre la vida y contarnos nuestros desamoríos y nuestros amoríos, ilusiones, fracasos, esperanzas. De todo. Mucho genio las dos. Demasiado. Una amistad a punto de quebrarse varias veces y sin embargo al final, por unas cosas o por otras siempre terminabamos haciendo las paces. Ahora nos reímos, llevamos cerca de diez años sin discutir y estamos las dos muy sorprendidas. Siempre sacamos tiempo para estar un rato juntas. Nos impusimos comer una vez al mes para podernos ver y hablar. Y me hace sentirme bien. Con solo verme ya sabe como estoy de ánimos. Hoy mientras estabamos tumbadas la han llamado para decirla que la amniocentesis estaba bien y que va a ser un niño. Ha sido agradable, como lo es siempre. Nos hemos reído mucho. Siempre me gusta estar con ella. " 20 años nos observan y parece que va para largo

lunes 5 de mayo de 2008

Melancolía

Hay días que sin saber muy bien por qué te levantas un tanto ñoña... Días en los que todo parece que cuesta horrores y te sientes como muy pequeña. Se supone que hoy tendría que haber salido para la playa. Me apetecía tanto. Ponerme el bikini irme a la playa, tumbarme en la arena, cerrar los ojos y solamente oir el ruido de las olas...
Pero la hermana mayor de mi padre (se llevan 20 años y es como si fuera su madre) está en el hospital y no nos hemos podido ir...
Siempre me ha gustado el calor, cuando llegaba la primavera empezaba el subidón para terminar en el verano y luego otra vez la bajada en otoño.
No se, debo tener hoy el día un tanto ñoño...